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Podemos definir al Reiki como un método natural de sanación y armonización basado en la transmisión de la Energía Universal.
También decir que es una técnica de sanación milenaria de origen tibetano que funciona a través de la canalización de energía cósmica de una persona a otra o a sí misma. Dicha energía hace funciones de equilibrio, estimulación y curación propiciando una mejor calidad de vida.
Reiki significa "Energía Universal de Vida", su nombre de origen japonés -como su redescubridor, Mikao Usui- está compuesto por dos ideogramas :
"Rei" es el aspecto Divino, Universal, Cósmico e ilimitado de la energía. "Ki" se refiere a la energía vital que fluye y anima el cuerpo de cada ser vivo.
Reiki representa entonces, la unión de lo elevado con lo terreno; nos recuerda nuestro origen y es por eso que, quienes lo practicamos podemos decir que además de una forma maravillosa y simple de "terapia", es un modo de vida, una comprensión holística de la realidad que abre nuestra conciencia a la visión cada vez más amplia de lo que implica "ser humano".
Sabemos que no somos solo nuestro cuerpo físico. Sabemos que ya no nos basta con satisfacer demandas ajenas o necesidades materiales, que la vida pasa entre frustraciones y sin-sentidos si no miramos en nuestro interior todos aquellos sueños dormidos, postergados a lo largo del tiempo. Sabemos que estamos en deuda con nosotros mismos, que nuestra alma sufre la falta de Amor... del amor que le negamos al silenciar sus pedidos. Sabemos que vinimos con una misión, algo que no estamos cumpliendo al desoír nuestra voz interior.
Sostengo que todos traemos algo único que aportar al mundo y eso no es precisamente sacrificio, postergación y dolor.
Vinimos a desarrollar todo nuestro potencial para conocer lo que verdaderamente somos. Pero vivimos en una ilusión limitada de la realidad, nos identificamos con nuestro cuerpo, nuestro trabajo, nuestro mundo social más que con nuestro espíritu.
Aquí comienza la desarmonía. La vida cotidiana se torna una serie repetitiva de esfuerzos, luchas, obligaciones que... nos provocan cansancio, depresión, stress, y enfermedad. Porque el dolor físico es en realidad, el último recurso con que nuestro cuerpo intenta despertarnos a la verdad: necesitamos un cambio.
Necesitamos aceptarnos. Necesitamos centrarnos para reconocer que nuestro cuerpo es una maquinaria perfecta; capaz de curarse, purificarse y reforzarse a sí misma.
El cuerpo de una persona sana actúa naturalmente así.
La salud es nuestro estado natural.. La vida es cambio permanente y nuestra salud, ya sea física; mental o emocional, depende de nuestra flexibilidad ante los cambios.
Nuestras "resistencias", nuestro temor, es lo que genera esos bloqueos energéticos que nos desestabilizan. Luego, los "chakras"; que son los centros donde se recepciona y emite la energía en nuestro cuerpo, comienzan a generar y atraer más y más desarmonía.
Donde hay miedo no hay Amor. La enfermedad es carencia de Amor y confianza en uno mismo a través de los cambios de la vida. ¿Qué es lo que hace el Reiki, entonces?
El Reiki nos devuelve nuestro natural equilibrio energético conectándonos con nuestra realidad superior. A través de las manos del sanador fluye la energía del Cosmos, el Amor Superior; la altísima vibración sanadora, capaz de restaurar y armonizar la energía en los centros que la persona haya bloqueado, allí donde la necesite.
Esta energía transforma el Ki, ayudando a 1os órganos a recuperar su natural funcionamiento. Asimismo; los registros traumáticos presos en el subconsciente resultan liberados y transmutados. Lo que alguna vez estuvo dormido y reprimido; causando angustia, enfermedad y dolor; ahora se disuelve, trayendo conexión y entendimiento. Conexión con nuestra Fuente, nuestra Verdad y entendimiento de los procesos de la vida como aprendizaje.
El Reiki actúa estimulando el sistema de auto-curación de la persona, por lo que casi podría decirse, que la persona se cura a si misma. No necesita "hacer" nada concientemente, sino simplemente entregarse, abrirse a recibir el tratamiento y la sanación. No es el terapeuta el que "da", sino el receptor quien atrae y absorbe la energía en sus zonas enfermas, por eso es que el proceso de curación tiene lugar desde aquello que el mismo receptor permita. Es a a través del Amor que nos damos a nosotros mismos que nos permitimos sanar.
El Reiki complementa cualquier otro tipo de tratamiento. Resulta beneficioso para cualquier persona, es para sanos y enfermos, es para toda edad. Siempre estimula el bienestar y el crecimiento espiritual, es la medicina natural del alma, sin contraindicaciones, porque ¿quién podría contraindicar el Amor? Y esa es la esencia misma del Reiki.
Todo es crecimiento y aprendizaje, un crecimiento continuo. El cuerpo no es más que un vehículo que utilizamos mientras estamos aquí. Lo que perdura eternamente es el alma y el espíritu. |