|
Desde los momentos más remotos el hombre se ha preguntado "¿Qué hago aquí?" "¿Para que estoy aquí?", "¿Qué significa mi entorno?" "¿Cuál es mi destino?" ¿Morir? y ¿Para qué?, o si se muere ¿para qué nacer?... en último caso ¿Existe otra vida más allá de la muerte? ¿Existe una intercomunicación entre ambas vidas?...
Sí, el hombre tuvo y se hizo preguntas de tal naturaleza. La diferencia que existe entre el hombre más remoto, el antiguo, el moderno,... y el hombre de hoy es que aquellas interrogantes antes se formulaban individualmente; En efecto, eran unos pocos pensadores y filósofos quienes se preocupaban de semejantes cuestiones; en cambio, en los momentos actuales, estas interrogantes están en el pensamiento de casi toda la sociedad, es decir, las interrogantes constituyen un problema social. La razón de que suceda así se debe, fundamentalmente, a que el hombre -la sociedad- se encuentra con un vacío espiritual que tiene que llenarlo con algo; En el mundo occidental católico se dice que hay crisis de fe y de vocaciones; y, en efecto, la ha. ¿Cómo se ha podido llegar a este punto?.
La sociedad antigua estaba estructurada de muy distinta manera. Las creencias más diversas amparaban al individuo en las distintas facetas de su vida, al tiempo que se ofrecían sacrificios a los dioses para calmar su ira. Pero la estratificación de clases sociales y la existencia de la esclavitud impedían que el hombre -en su conjunto social- fuese considerado como persona. De allí que los individuos que se encontraban en tal situación no pudieran formularse tales interrogantes.
Cuando Jesucristo imparte su doctrina, va a minar los fundamentos socioeconómicos y políticos del Imperio Romano. Va a predicar el amor al prójimo, con lo que está atacando el sistema de la esclavitud y pese a la estimada situación de la matrona romana, cuando advierte "compañera te doy y no sierva" va a equiparar la mujer al hombre; Cuando pregona "Dad al Cesar lo que es del Cesar, y a Dios lo que es de Dios", va asentar una separación total entre ambos, restando al emperador su carácter divino. Por esta y muchas razones, Roma que supo acoger las divinidades de los pueblos que conquistaba, no aceptó a los cristianos, en quienes veía un enemigo para el imperio, organizando cruentas persecuciones.
En la edad media, el hombre se siente pegado a la tierra; El mundo feudal crea un mosaico territorial político, existiendo tambien una gran diferenciación de clases sociales. Pero en ese mundo, la iglesia católica ha adquirido ya una gran fuerza Los monasterios, reductos de la ciencia y el saber, le otorgan el control científico y cultural, controlaba en cierto modo, lo que unido a su vinculación al poder político, incrementa aún más su poderío. Pese al aludido mosaico, existían algunos denominadores comunes: el latín como lengua culta y diplomática y la fe religiosa.
Con la edad moderna, el hombre siente de otra manera; Es un hombre que vive en un entorno de descubrimientos y de importantes inventos. Por ello este hombre tendrá un horizonte más amplio. Comienzan a plantearse una serie de problemas, de dudas, derivadas del hecho de que el hombre pasa a ser el rey de la creación, desplazando en cierto modo a Dios de su papel divino. Es una época de escisión de la iglesia.
Progresivamente, la sociedad va adquiriendo mayores conocimientos, los territorios ya descubiertos permiten un trasvase humano y comercial, que abre nuevas luces, que unir a las aportadas por el hombre del Renacimiento, mito, frívolo, que ironiza con cuestiones que hasta entonces habían sido intocables,
Cuando después, irrumpe la máquina, el hombre adoptará una postura olímpica y esperanzadora. Todo se confía al progreso y éste se convierte en una panacea para la sociedad.
Y la sociedad emprende un camino de progreso y en ese caminar existe, entre otras cosas, a dos Guerras Mundiales... El hombre y la sociedad que sobreviven a ellas serán totalmente diferentes. Ambas contiendas han servido para dar al hombre una cosa: desengaño, pero además le han dado otra cosa, con la explosión de Hiroshima y Nagasaki ha quedado demostrado cómo puede la sociedad destruirse en masa.
Ahora la muerte se ve cerca. Y el mundo sigue adelantando. Estamos en el mundo de la informática, de los cerebros electrónicos. Se ha alcanzado la Luna, se sabe que existen OVNIS, posibilidad de que los terrícolas no sean los únicos pobladores del universo. Y ahora aquellas interrogantes, no se las plantea un hombre aislado, sino que son el exponente de la sociedad. No podemos extrañarnos de que surjan los más variados movimientos, el desenfreno, en definitiva, la desilusión Y a este hombre hay que llenarle su vacío espiritual. Ahora comprendemos mucho mejor la situación. No se trata de inventar nada. Es que el hombre necesita ahora realizarse.
Juan García Atienza, en el V Curso de Parapsicología, celebrado en Madrid en 1982, pronunció una conferencia sobre "El hombre manipulado" donde planteaba una hipótesis de trabajo, partiendo de la idea que el hombre está manipulado desde el momento de nacer por la propia sociedad, secta creada, partido político, etc., de tal manera que son entidades suprahumanas las que ejercen la manipulación, e, incluso el ser humano busca su seguridad integrándose en esos compartimentos suprahumanos. Pero todo ello no es más que un nivel terrestre de la "gran manipulación".
Y ¿cómo manipula la sociedad al hombre?. Condicionando su vida para que no busque más allá de los límites racionales, y, como consecuencia no se separe de su experiencia sensorial. Pero esa llamada realidad irracional es el único paso o camino de que dispone el hombre para acceder a la consciencia humana. Si, a su vez, el hombre, está en manos de una realidad superior... entonces, el ser humano ¿Tiene alguna salida?, Cuando se trasciende la realidad inmediata se comprende que el siguiente paso (pensemos en los grandes místicos, yoguis, etc.). ,del hombre debe ser cumplir con su propia evolución para poder alcanzar la transcendencia. |