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Sí, y no es ningún invento artificioso producto de una mente calenturienta. Su base se encuentra en el fenómeno descubierto por Hiparco de la precesión de los equinoccios allá por el año 139 antes de nuestra era.
Para nadie es un secreto hoy en día que tal fenómeno es causado, entre otros, por el majestuoso balanceo de la Tierra sobre su eje en su órbita alrededor del sol, y que hace que cada 72 años el punto vernal retroceda un grado en el sentido de las agujas del reloj.
Consecuencia lógica de lo anterior es que hoy en día el punto vernal no se encuentra en el último grado del signo de Piscis, sino en el grado 24. Faltan aún 6 grados, vale decir que entraremos en la era de Acuario en el año 2.377.
Por poner un ejemplo válido, ese año, los nacidos en el equinoccio de primavera no serán de signo solar Piscis, como posiblemente señalarán los horóscopos de los diarios, sino Acuario.
¿Entonces?
No hay motivo para rasgarse las vestiduras, sino de efectuar una somera corrección en el cálculo de la carta astral para situar cada cosa en su sitio. Entonces veremos que todo encaja.
Comprendo que esto cueste de asimilar, pero es así. A lo largo de mi experiencia me he encontrado con clientes que no se identificaban con la carta astral que se les había levantado mediante el método tradicional. Sin embargo una vez hechas las oportunas correcciones todo resultaba más coherente.
No pretendo en modo alguno polemizar al respecto del método que utilizo. Ni tengo la verdad absoluta, ni soy el mejor. Me limito a cumplir con lo que considero mi obligación, aún yendo contracorriente. |